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jueves, 7 de febrero de 2013

RECORDANDO LOS TIEMPOS DE ANTAÑO II.



Estimados Destinatarios de mis mensajes por correo electrónico: ¡Saludos! De una gentil contertulia en la red, recibí la nostálgica presentación titulada “Mi generación”,  “Recordando los Tiempos de Antaño”, el contenido de la misma me ha motivado a escribir una extensa nota que he dividido en cuatro entregas, esta es la cuarta y última de ellas:

Continúa el relato sobre mi permanencia en Múnich:

Debo destacar que no todo fue trabajo durante mi permanencia de  dos meses en Múnich, en el verano (julio- agosto) de 1964, puesto que también tuve oportunidad de visitar algunos lugares turísticos, religiosos  y culturales tales como:

La Catedral de Nuestra Señora, templo de estilo  gótico, la Antigua Pinacoteca de Múnich que posee una extraordinaria colección de obras de múltiples pintores del medievo y épocas más recientes.  

Como es natural  la curiosidad y la gentileza de Tony Ternes de Reuter me llevaron a  una inmensa cervecería, llamada  Hofbräuhaus centro de reunión de Adolfo Hitler y sus correligionarios los nazis. En la mencionada cervecería las amables y exuberantes  meseras bávaras, quienes tenían sin duda mucha “pechonalidad”,  hacían gala de una gran habilidad para llevar a las mesas, a sus clientes, varias jarras de un litro de cerveza, en cada ocasión. Me llamó la atención que durante todo el tiempo de nuestra permanencia en el lugar una banda interpretaba sin pausas las que a mí me parecían marchas de guerra.  

Si los apreciados lectores desean saber cómo se pronuncia la palabra Hofbräuhaus con la diéresis y todo pueden consultarle al connotado médico panameño, mi buen amigo desde la infancia Rafael Grajales Robles  Ph.D.,  especialista en medicina del deporte, en traumatología, en cirugía torácica y cardiovascular, formado como médico íntegramente en Alemania.

Rafael laboró por muchos años como médico de los más famosos corredores de formula uno de Europa y les acompaño por medio mundo durante sus competencias.

Otro sitio al que acudí, en Múnich, fue a un enorme parque urbano con fuentes y lagos, a la orilla de los cuales las jóvenes alemanas y chicas  procedentes de otros países europeos  tomaban el sol acudiendo a lo que se había impuesto como una moda y era descubrirse el pecho, fenómeno  denominado topless. Curiosamente el sitio atraía de una manera impresionante a una gran cantidad de extranjeros especialmente latinoamericanos radicados en Múnich por razones de trabajo y estudio.

Gracias a la gentileza de uno de los compatriotas que conociera en Múnich, durante un verano de la ya muy distante época de los años sesenta de la pasada centuria, quien conservara celosamente una de las fotos que el tomara de una joven en top les puedo mostrar como lucían las chicas en el parque muniquense al que tan entusiastamente visitaban los latinos residentes en la citada ciudad bávara y nosotros no éramos la excepción.


A propósito, en la fábrica de motores en la que laboré en Múnich trabajaban varios peruanos y uno que otro boliviano, pero a todos los extranjeros empleados de la fábrica en mención éramos conocidos genéricamente como Indianer.

No puedo culminar mi relato sobre mi permanencia en la capital de Baviera sin señalar que además de Antonio Ternes de Reuter, en Múnich estudiaban otros dos panameños, uno de ellos oriundo de Chepo llamado Ramón Castro, quien cursaba estudios de ingeniería y el tercero un coterráneo cuyo nombre es Waldo Arrocha, casado con Barbará (Barbi), joven alemana. Nosotros los tres panameños fuimos invitados a cenar a la residencia de Waldo y su joven esposa, y recuerdo bien que fuimos atendidos a cuerpo de rey. De tal suerte, reitero, que mis experiencias en

Alemania no se limitan a mis dos trabajos y al ya descrito albergue.

El dinero ganado durante mis dos meses de trabajo en Alemania me permitió adquirir unos artículos de producción occidental para  mí pequeña hija Adriana, uno que otro suvenir para mi familia rusa y algunas cosas para mí.

Las compras, por supuesto, las hice en baratillos y con el asesoramiento de mi compatriota Antonio Ternes de Reuter.

Entre los artículos comprados estuvo un par de zapatos, color marrón que me encantaron, sin embargo cuando los “estrené” en Moscú me percaté que a pesar de que eran de la misma talla, no eran del mismo ancho, por lo tanto uno de ellos me apretaba.

Creo que realizando las compras, de prisa, sólo me medí un zapato y así sabiendo la talla mía según las medidas alemanas  fui a buscar la pareja en una canasta mezclados a la entrada del almacén. 

Tratando de despejar el misterio del tamaño de los zapatos comprados en Múnich  me percaté que ambos eran del mismo número pero al lado del número tenían una letra y esta era diferente en cada calzado. Años después me enteré que algunas marcas de calzado producen los mismos con “anchuras” diferentes, lo cual indican con unas letras al lado del número del tamaño del  zapato.

Lo cierto es que a pesar del inconveniente descrito, es decir que uno de los zapatos lo sentía  “ajustado”, incluso creo que podría decir casi  que muy ajustado yo los usaba esporádicamente.

Entre los  artículos adquiridos el que resultó una sensación fue un capote o gabardina  para usar al inicio de la primavera y al inicio del otoño, el artículo estaba hecho de un material que estaba muy de moda  denominado “bolonia” o “boloni” y era de un muy vistoso color azul (mi preferido).

Una blusa de lana que le llevé a Valia,  desde Múnich,  resultó muy grande razón por la cual terminamos vendiéndola.

La adquisición para Valia que resultó un éxito  fue la gabardina tipo bolonia color azul como la mía.

También compré un pantalón de mi color predilecto que, novedosamente, era de un material sintético y con el cual se me produjo un percance el día que lo “estrené” al inicio del año académico. Ocurrió que estando sentado, al encender un cigarrillo saltó sobre el pantalón un minúsculo fragmento encendido de la cabeza del fósforo produciendo un pequeño orificio. Este accidente me dolió casi tanto como si me hubiera quemado la piel.

Al llegar a la casa en la tarde, tras culminar mi día de estudio le conté a Valia   la “tragedia” de lo acontecido, viendo mi estado de ánimo Valia  me comentó no te preocupes que yo le haré un zurcido invisible y tu pantalón quedará como nuevo y se puso manos a la obra. Lo cierto es que el pantalón no quedó del todo como nuevo pero si se disimuló bastante el área afectada y yo lo usé por buenos años. Mi esposa y compañera de toda la vida, Valentina, entre las habilidades que aprendió en el hogar y en la escuela estaban muchas actividades domésticas tales como zurcir, coser, tejer, bordar, etc. además su madre le inculcó un gran amor por las plantas y los cultivos. En las familias rusas de la época era tradicional que las jóvenes recibieran una formación,  no solo en el aspecto académico sino también, en el dominio de muchas labores del hogar.

Mi viaje a Alemania a trabajar durante unas vacaciones fue, de cierto modo,  una aventura ya que, en realidad, desde el punto de vista económico si no vivía con lujos  el estipendio que recibía por la beca que me concedía el estado soviético me permitía cubrir mis gastos, tales como alimentación, transporte, distracción, etc. con decoro y cierto grado de holgura e incluso me permitió ahorrar para cubrir el costo de los pasajes de mi esposa Valentina y de nuestra hija Adriana a mi regreso a Panamá y el traslado de una variada y actualizada biblioteca de literatura médica,  tras culminar mis estudios universitarios.

Me ha llamado la atención que en la presentación de power point titulada “Mi generación” en la cual se hace un extenso inventario de los elementos que caracterizaron las décadas de la segunda mitad de la pasada centuria y que ha motivado esta saga y la acompaña, no se hace mención de lo popular que era  la cartomancia y otros artes adivinatorios, he deseado subsanar esta falta incluyendo en esta serie de notas la siguiente información:

A Santiago de Veraguas viajaba periódicamente la Sra. Rita Carrión oriunda de El Roble, quien se dedicaba a la cartomancia.

La Sra. Carrión se cubría la cabeza con pañuelos muy vistosos entre los que predominaban los rojos, el recurso del pañuelo era empleado por la “adivina” debido a que era calva, razón por la cual, a sus espaldas, implacablemente le apodaban Rita la Pelona.

La Sra. Rita Carrión era una gran caminante y su periplo habitual incluía  El Roble y  pueblos circunvecinos entre ellos: El Cristo, Pocrí de Aguadulce y Aguadulce. A Santiago de Veraguas viajaba la Sra. Rita  en la chiva de “Mito” Urrutialegendario transportista oriundo de Aguadulce, que se caracterizaba por la reducida velocidad a la que conducía su chiva, razón por la cual recorría el trayecto entre Aguadulce y Santiago en un lapso superior dos o tres veces al que tomaban los otros transportistas. Don Mito que tenía un buen sentido del humor y en algún momento del recorrido le decía, invariablemente, a sus pasajeros, “agárrense que ahora si vamos a correr” e incrementaba la velocidad de su vehículo en un par de kilómetros.

Recuerdo haber visto en varias oportunidades a la Sra. Rita Carrión haciendo gala de sus habilidades como adivina, con el manejo diestro de los naipes (barajas españolas) procedía a predecir el futuro de sus clientes, a menudo utilizaba frases estereotipadas tales como: “te encontrarás” a un hombre blanco (o mujer dependiendo del genero del o de la cliente), “cruzaras el ferry”. Eran los tiempos en que no existía el puente de las Américas y el canal por lo general se cruzaba empleando un ferry o trasbordador, debido a que el Puente de Miraflores  se abría lateralmente al pasar los barcos por el sitio, lo cual retrasaba el cruce de los autos y camiones y además estaba más distante que el sitio donde se encontraba el ferry. Para esa época para muchos interioranos viajar a la capital del país era todo un acontecimiento por lo tanto la alegría embargaba a los clientes de la vidente cuando esta predecía que su cliente cruzaría el ferry. 

La popularidad de la adivina Rita en la cabecera de la provincia de Veraguas y otros lares obedecía, en gran medida, al hecho que ella solo predecía acontecimientos felices y agradables al oído de sus clientes.

Y como colofón de esta extensa nota les diré que si el abuelo de la presentación no cumplió los 70 años yo si los cumplí ya.

Atentamente.

Augusto Fábrega Donado
Maestro de Enseñanza Primaria y Médico.
Panamá  1 – 8,  11 de julio  y 12 y 13, de noviembre y 1 y 2 de diciembre de 2012 y 26 y 27 de enero 2013.  

PD:  Deseo expresar mi gratitud a mi querida prima Reina Sopalda de Pitti quien me ayudó a recordar algunos detalles vinculados con Rita Carrión y sus actividades.

Este material contiene información que forma parte de un libro que estamos preparando, por ende requerimos que sólo sea  empleado, a condición de que, previamente, se obtenga autorización escrita del autor.

Fotografía del autor vistiendo su bolonia azul
adquirido en Múnich.

 
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