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martes, 5 de noviembre de 2013

EXALTAN EN ESPAÑA Y CUBA LEGADO DE ALICIA ALONSO

Anette Delgado y Dani Hernández en Giselle (II acto)
La Habana, 3 nov (PL) Personalidades del arte de Cuba y España exaltaron el legado de Alicia Alonso en Giselle para rendir tributo a su magistral interpretación a 70 años del debut de la prima ballerina assoluta cubana en la obra.

Esa función la hice como quien baila en sueños, confesó Alonso al recordar su debut en 1943 en el Metropolitan Opera House de Nueva York, como parte del elenco del Ballet Theatre.

La proyección fílmica de múltiples incursiones de la bailarina en la obra permitió al público asistente al Teatro la de la Maestranza de Sevilla, España, apreciar por qué se dice que con ella hubo un antes y un después para el personaje.

Así consta en el Diario de Sevilla, donde la periodista Rosalía Gómez publicó este domingo una crónica titulada Giselle tiene casa en La Habana, mientras la más joven generación de la compañía que la artista dirige bailó en su ciudad natal fragmentos de esa obra cumbre

del romanticismo danzario.

Personalidades de la danza española como Cristina Hoyos, José Antonio y Matilde Coral, acompañaron a la Alonso en el homenaje en la Maestranza.

La primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba (BNC) Anette Delgado asumió el protagónico de Giselle en esta gala maravillosamente expresiva, sin olvidar para nada la alta técnica exigida, reseñó Gómez en el rotativo español.

Ella y su Príncipe, Dani Hernández, nos muestran cómo se puede usar la pantomima de un modo teatral sin caer en la sobreactuación ni en el exceso, apuntó.

Gómez también calificó de estupenda la interpretación de Ernesto Díaz en Hilarión, deliciosa la caracterización de las amigas de Giselle en el primer acto y conmovedora el aura sobrenatural que consigue la veintena de willis en el segundo, con sus trajes vaporosos y sus coronas de flores.

Alonso recibió dos grandes ovaciones, una a su llegada al teatro y otra al final de la función cuando salió a saludar al frente de su compañía.

Mientras la artista recibía estas muestras de respeto en Sevilla, en La Habana el elenco más joven del BNC estrenó una nueva coreografía de la directora y bailó otras piezas de su autoría.

El Teatro Nacional de Cuba acogió fragmentos de Giselle en los cuales la primera bailarina del Ballet de Panamá, Manu Navarro, ofreció matices propios al personaje y mostró total integración al elenco que la invita.

Los tributos en España y Cuba dieron razón al renombrado crítico de ballet Arnold Haskell, quien aseguró en 1967 que la obra de Alonso permanecería mucho después de que ella dejara de bailar.
 
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