Las últimas

miércoles, 8 de enero de 2014

SOBRE EL HONOR, LA LEALTAD, LA TRAICIÓN Y MI RETIRO DEFINITIVO DE LA VIDA POLÍTICA NACIONAL


Para poder hacerme entender de la mejor forma, quise buscar en la web algunas definiciones de conceptos que voy a utilizar durante el desarrollo de este escrito, como el caso de "honor", "lealtad" y "traición". 

Es evidente (por los resultados arrojados en mi búsqueda) que los significados de estas tres palabras son muy claras, sin embargo, todas son severamente interpretadas y utilizadas de acuerdo a la conveniencia o a la realidad de la persona que las utiliza. Siendo así, podemos decir que "la verdad" también es un concepto que puede muy bien ser interpretado de acuerdo a la experiencia de una persona, por lo que seré muy cuidadoso de separar los conceptos o definiciones de estas palabras como tal, de mi interpretación que haré desde mi propia realidad. Veamos lo que encontré:

HONOR: "Ehonor es una cualidad moral que lleva al sujeto a cumplir con los deberes propios respecto al prójimo y a uno mismo. Se trata de un concepto ideológico que justifica conductas y explica relaciones sociales.



Existen diversas reglas compartidas que se basan en ideales y que constituyen lo que supone una conducta honorable dentro de una comunidad. Por ejemplo: estafar a los padres para obtener dinero no es un comportamiento honorable. Una actitud cobarde, por otra parte, atenta contra el honor de una persona".

LEALTAD: La lealtad es el cumplimiento de aquello que exigen las leyes de la fidelidad y el honor. Según ciertas convenciones, una persona de bien debe ser leal a los demás, a ciertas instituciones y organizaciones (como la empresa para la cual trabaja) y a su nación.

La lealtad es una virtud que se desarrolla en la conciencia y que implica cumplir con un compromiso aun frente a circunstancias cambiantes o adversas. Se trata de una obligación que uno tiene para con el prójimo. Por ejemplo: “El ayudante técnico mostró su lealtad al entrenador despedido y dejó su cargo”.

TRAICIÓN: "Lo contrario de la lealtad es la traición, que supone la violación de un compromiso expreso o tácito. El caso más comúnmente citado es la infidelidad en una relación de pareja: no ser leal a esa persona con la cual se estableció un lazo sentimental es considerado una traición".

Todas estas definiciones fueron transcritas aquí gracias al sitio definicion.de, una verdadera herramienta de consulta que utilizo siempre al momento de redactar escritos, pues no es bueno utilizar palabras sin tener claridad del significado de las mismas. Los invito a utilizarlo, pues para mí es de gran ayuda.

Ahora bien, comencemos por el honor. ¿puede una persona tener una conducta honorable sin necesidad de la intervención directa o indirecta de otra persona? La respuesta es sí, pues la honorabilidad es relativa a las actuaciones de uno mismo, es decir, el que yo sea una persona honorable no depende de otro, sino de mis propias actuaciones. Veamos ahora algunos ejemplos:

¿Es honorable que yo diga públicamente que renuncio al PRD y mañana me inscribo en Cambio Democrático? Por supuesto que no. Muchos podrían muy bien interpretar una acción como esta en traición. Aunque cualquiera tiene la libertad de inscribirse y renunciar del partido que sea, y en el momento que sea, esta es sin lugar a dudas una actuación poco honorable.

¿Es honorable que para yo ganar protagonismo en una campaña que me ignora, engañe a una persona dándole mi palabra de que me voy a inscribir en su partido, y luego dejarlo plantado frente a los medios de comunicación acusándolos de que me intentaron comprar? A mi criterio este es uno de los actos más bajos en que puede caer un dirigente. Una persona honorable ante el primer intento de ofrecimiento de prebendas a cambio de una actuación indecente se para con carácter y dice: "A mí no me compra nadie, yo no me prestaré para esa bajeza". No tienen idea la tristeza que me dio el ver a algunas personas celebrar la actuación de Felix Moulanier como si fuera algo honorable. Es una muestra más de lo mediocre de nuestra ilustre clase política (de la cuál he formado parte por tantos años).

Hablemos ahora de la lealtad. Según la definición de arriba, lealtad se refiere al cumplimiento de un compromiso con personas, con ideales, con reglamentos, con principios, etc. Si esto es así, entonces se entiende que la lealtad implica reciprocidad, es decir, la lealtad tiene que ser de dos vías. Yo puedo jurar lealtad a mi bandera, pero el estado me tiene que garantizar a mí una ciudadanía con la cual yo adquiero, desde mi nacimiento, el derecho de gozar de todos los servicios públicos que otorga el estado (salud, educación, seguridad, infraestructuras, etc), además de otorgarme protección a través de sus embajadas ante cualquiera situación que me ocurra estando en el extranjero.

Si lo analizamos desde el punto de vista de un partido político, entonces podemos decir que la lealtad de un ciudadano inscrito para con su partido, dependerá de la forma como quienes dirigen el partido hacen cumplir las normas que fueron claramente establecidas en los documentos fundamentales que rigen la existencia del colectivo político en sí (Estatutos, Reglamentos, principios, etc). El querer hacerle ver a la membrecía de un partido político que tienen que ser leal con su dirigencia aunque haya tráfico de influencias, actuaciones indecentes, corrupción e impunidad es una descomposición del concepto sumamente cruel.

¿Es leal pertenecer a un partido político de oposición, y a la vez, tener comunicación directa con el gobierno con el propósito de hacer negocios a través de contrataciones directas? ¿Es leal, utilizar esos fondos para competir en las primarias contra compañeros del partido en una evidente desigualdad de condiciones? ¿Es leal que yo siendo un Diputado, o CDN me reúna con candidatos de otros partidos y financiarlos para dañar a un candidato del partido? ¿Es leal que yo utilice una estructura humana para llegar a la presidencia y dedicarme a acumular riquezas en Santo Domingo y retirarme sin resolver problemas delicados como el transporte, contribuyendo así en la derrota electoral de mi partido? ¿Es leal perder unas primarias y contribuir en la derrota electoral de la persona que me ganó?

¿De qué lealtad me hablan algunos compañeros, por el solo hecho de manifestar que las razones por la cuál me inscribí en el PRD hoy no existen, y que por lo tanto, no quiero estar más? ¿Acaso no es honorable retirarse cuando uno no está de acuerdo con la forma como se pretende llegar al poder? ¿Mediante el atropello de los liderazgos naturales? No se puede ser leal con una institución que no lo ha sido ni siquiera para el fiel cumplimiento de sus propios principios.

¿Quieren hablar de traición? Empecemos por donde debemos, por ejemplo, cuando recién ganó Martinelli y los Diputados de la bancada del PRD comenzaron a pedir favores al oficialismo, ubicando fichas claves en la asamblea mientras los demás compañeros se comían un cable. Estos favores son los que los han tenido callados, permitiendo que se aprueben leyes sin ofrecer al menos una resistencia decorosa. Muchos de esos favores fueron tan evidentes que terminaron saltando como verdaderos marsupiales, y otros, los más camaleónicos, esperan la evidente derrota del PRD para terminar en las filas del adversario.

¿Por qué el señor Felix Moulanier, a quien muchos le llaman "El General Torrijos encarnado en un joven" no comienza a gritarle al país los nombres de aquellos miembros de la campaña que reciben jugosos beneficios a través de contrataciones directas con el gobierno? ¿Acaso esos son menos traidores que lo que quieren renunciar al PRD como yo?

Si uno de los ideales del General Torrijos era el desarrollo de las comunidades a través de la dirigencia natural ¿No es traición a la memoria de Omar el que ahora prevalezca el liderazgo económico? ¿No es traición al legado de Torrijos el hecho de que ningún pobre pueda ser candidato porque ahora esa condición es solo para la gente adinerada, o para lo que tengan un padrino adinerado? 

Es una pena que las luchas de tantos años hayan terminado de esta manera, pero estoy seguro que el PRD saldrá adelante, pese a las adversas circunstancias. Por el momento, me dedicaré a trabajar en un "nuevo torrijismo". Así es como denomino a la necesaria profundización del torrijismo en el tiempo, a través de tareas de voluntariado que tengan como propósito no solo el dar a conocer a las nuevas generaciones la importancia y el efecto que tuvo en nuestra nación el Proceso Revolucionario de Omar, sino también el de servir, tal como nos enseña el General, pero esta vez, lejos de la partidocracia, cada vez más corrupta. 

Por ello, mis aportes al partido han terminado, no así mi incondicional lealtad con mis ideales Torrijistas y Social-Demócratas. 

En los próximos días presentaré mi renuncia a un partido que cuando me inscribí, gozaba de una devoción y admiración inmensa, pero que hoy, de acuerdo a mi propia experiencia, lo único que siento es un cansancio vergonzoso. Ante la falta de mística y motivación, llega el momento de replantear ideales, y si estos tampoco existen... ¡INVENTARLOS!

Esta renuncia se hará extensiva a todo lo relacionado con el mundo de la política nacional. Llegó el momento de servir... sin banderas, sin partidos, sin falsos líderes, y sin falsos amigos. 

Esta renuncia la hago con HONOR para conmigo mismo, con LEALTAD al Torrijismo y a la Social-Democracia, y puede ser interpretado como un acto de TRAICIÓN contra todos aquellos y aquellas que por sus actuaciones, nunca fueron leales conmigo.

Esta renuncia la hago con el único propósito de volver a ser yo mismo.

¡Viva la memoria del General Torrijos!

 
Copyright © 2012-2016. Fragata Cultural. Todos los derechos reservados. Desarrollado con plantillas OddThemes