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viernes, 6 de marzo de 2015

Caso Moncada Luna: Una lección de vida.



El expresidente de la Corte Suprema de Justicia fue condenado a 60 meses de prisión por los delitos de falsedad ideológica y enriquecimiento injustificado.

Por: Luis Flórez Karica.

No es un secreto que los niveles de corrupción en las últimas administraciones llegaron a niveles insoportables. La clase política de este país siempre resultaba favorecida por una justicia ciega, sorda y muda, permitiendo el dasfalco de miles de millones de dólares en las cuatro (4) últimas administraciones sin que hubiera un solo detenido por las faltas cometidas.

Durante décadas hemos visto como de la noche a la mañana funcionarios públicos con ingresos limitados amasan fortunas provenientes de actividades y negocios ilícitos en perjuicio del herario público. Estos millonarios de hoy disfrutan de su dinero mal habido frente a las narices de las autoridades de justicia quienes han apadrinado por años esta impunidad lascerante.

Solo con caminar en la Sede del Organo Judicial de Chiriquí se puede percibir el hedor y la fetidez que provocan las acciones de jueces y magistrados de este circuito judicial, quienes sin ningún reparo, administran justicia a favor de su pecunio y en detrimento de lo justo.

Es la razón por la cuál los medios de comunicación y organizaciones cívicas comienzan a ejercer presión, convirtiendo los noticieros en especie de corregidurías, en donde ciudadanos de todas las esferas socieles se acercan a presentar denuncias.

Si los delitos cometidos por el señor Alejandro Moncada Luna hubieran sido cometidos por ciudadanos comunes, sin duda a estos se les hubiera aplicado la pena máxima.  Sin embargo, aunque muchos se alegran de la sentencia de sesenta meses aplicada al expresidente de la Corte Suprema de Justicia, para muchos juristas esta pena ha resultado para este, un buen negocio.

Y aunque muchos critican al Fiscal de la causa, el Diputado Pedro Miguel González, por lucir tan benevolente, también es cierto que los fiscales tienen el deber de ayudar a aquellos imputados que aceptando sus culpas, colaboran con la justicia para el esclarecimiento y resarcimiento de sus actos delictivos.

La justicia de nuestro país ha dado un paso tremendo, pero aún falta mucho, y al parecer, las nuevas autoridades del Ministerio Público están dispuestos a realizar la tarea a costa de lo que sea, lo que merece el reconocimiento y el respaldo de la ciudadanía.

Es importante inculcar a las nuevas generaciones que el crimen no paga... y que el peso de la justicia en algún momento llega... y golpea con fuerza.

La sentencia de sesenta meses aplicada al ciudadano Moncada Luna no es solo una lección de vida, sino también un avance sustancioso en las luchas por el adecentamiento de nuestra nación; y un duro revés para la impunidad y la corrupción.


 
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